CENSO 2017: el Marítimo levantó Playa Ancha con sus 332 voluntarios

En diciembre de 2016 se realizaron las primeras charlas motivacionales para buscar jóvenes interesado en participar del Censo de este año. En esa oportunidad, el encargado de coordinarse con el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) fue el inspector de 2º medios Emilio Miranda. Luego se vino inescrupulosamente el fin de año y nos fuimos de vacaciones, sabiendo que la fecha llegaría, pero olvidando lo que ello significaba.
Este año comenzamos marzo con la algarabía de todos los años. El profesor Juan Carlos Bravo tomó la organización de nuestra participación en el Censo nacional por las astas y se dedicó a incentivar y motivar a los jóvenes de 3º y 4º medio para que se inscribieran, entendiendo la participación en el Censo como una responsabilidad que todo ciudadano consciente y comprometido debiera tener incorporada.
Nuestros estudiantes son formados constantemente en valores cívicos como una formación transversal, pero como si ello fuera poco, tenemos un módulo dentro de Historia dedicado específicamente a esto: Formación Ciudadana.
Así también, el que asumió la enorme responsabilidad de capacitar a los 290 jóvenes que se inscribieron como voluntarios, fue el profesor Juan Carlos Bravo. A los 42 funcionarios que nos apuntamos para participar de este acto ciudadano, nos capacitó personal del INE en una extensa pero esclarecedora jornada. Así fue como tomamos conocimiento de todas las labores que tanto los supervisores como los digitadores, los jefes de locales y los ayudantes de local quedamos absolutamente al tanto de todas las labores que debíamos cumplir el 19 de abril.
No está demás decir que el mismo día del Censo, ese 19 de abril que no se nos olvidará más, el orden que nos planteaba la teoría recibida no era tal. No llegaron todas las colaciones, ni todas las tarjetas de identificación, que debieron llegar; no todas las viviendas estaban identificadas en los mapas que el INE trazó en un pre-censo realizado el 2016; las direcciones no siempre fueron exactas…Pero nada de eso fue tan grave, pues supimos salir airosos en cada uno de los locales censales en los que nos tocó participar como liceo. Los jóvenes censistas fueron muy bien recibidos en la mayoría de las viviendas y recopilaron los datos con suma precisión. Llamó mucho la atención el que los vecinos que no eran censados por a, b o c motivo, iban a exigir su censo al local que le correspondía. Eso quiere decir que los porteños playaanchinos esperaban su censo con ansias.
Volvimos el viernes 21 a retomar nuestras labores cotidianas. Se reunió a todos y todas las estudiantes de 3º y 4º medio para reconocer su excelente trabajo, su gran compromiso con el proceso. Surgieron así aplausos espontáneos y caras de satisfacción sobre el trabajo cumplido.
Nosotros hacemos un balance muy positivo de la experiencia y nos arriesgamos a decir que nuestra comunidad entera tiene una vocación de servicio pocas veces visto en una institución formal. Nos felicitamos a todos y a todas, y creemos que si no fuera un Censo, que si fuera otra la labor la que se nos encomienda la haríamos de igual manera.