Doce y treinta

 

Esperando el reencuentro,

El  chico solo se sienta

Sabiendo que su chica aparece,

Siempre a las doce y treinta.

 

Lo acordaron una noche

De pasión como ninguna,

De verse todos los días

Media hora  antes de la una.

 

Ya eran doce y treinta

Y su chica no apareció,

Se sentía defraudado

Su corazón se había marchitado.

 

Ella le decía a su chico

Que triste él ya no se siente,

Pues ya no faltará a su cita…

A la cita de las doce y treinta.

 

Loa años han pasado

Y ellos casados están,

Y al mirar sus relojes  ese día

Las doce y treinta habían dado.

 

 

Nombre: Patricio Villar

Curso: 4º H